¿Para qué sirve el misoprostol? Historia y efectos de su uso

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En esta ocasión platicaremos acerca del misoprostol, sus efectos y si sirve para generar un aborto. ¡Empecemos!

¿Qué es el misoprostol?

Es un medicamento sintético que imita a la hormona prostaglandina E1 natural. Para no enredarte mucho, esta fue desarrollada para el tratamiento de la úlcera péptica (llagas abiertas que se crean en la cubierta del intestino o del estómago) por sus reconocidas propiedades antisecretoras de ácido gástrico que permiten proteger la mucosa gástrica.1

Sin embargo, es preciso mencionar que las prostaglandinas forman parte de un grupo de ácidos grasos con diversas y potentes acciones biológicas que afectan a casi todos los sistemas orgánicos.1 En 1936  se tuvo conocimiento de que generaban contracciones uterinas2 que podrían provocar un aborto, ya que expulsaba el contenido uterino.

misoprostol

¿Qué efectos tiene el misoprostol en el cuerpo?

El efecto sobre la fibra muscular lisa del útero y del cérvix provoca las contracciones del útero que causan la evacuación endouterina.1

El misoprostol se usa frecuentemente para inducción del parto, la preparación de una evacuación quirúrgica del útero y la inserción de dispositivos intrauterinos debido a que produce un efecto directo de ablandamiento sobre cuello uterino.1

Las ventajas que presenta el misoprostol frente a otras prostaglandinas se resumen en las siguientes: no tiene efectos sobre los vasos sanguíneos ni en los bronquios, se puede almacenar a temperatura ambiente por muchos años (deberá permanecer en su blister de doble cubierta), es un medicamento accesible, los efectos secundarios (como diarrea o escalofríos) dependen de la dosis administrada y son tolerables en la mayoría de los casos y se puede administrar por vía oral, rectal, vaginal y sublingual.1

¿Cómo surgió su uso abortivo?

El misoprostol fue producido por el laboratorio G. D. Searle & Co. y empezó a comercializarse en Brasil en 19862, con su nombre comercial Cytotec, para el tratamiento de úlcera gástrica. En esos años no era necesaria una receta médica para su venta.

Las mujeres de este país se dieron cuenta de que podían abortar con el misoprostol. Entonces, ese conocimiento fue circulando de boca a boca, pasando dede los hogares y las calles hasta los laboratorios y hospitales.3 Aun con las leyes restrictivas sobre el aborto, las bracileñas eligieron el misoprostol como método abortivo por su precio accesible respecto al de otros métodos de interrupción del embarazo.

Otro motivo por el que las mujeres consideraron tomar misoprostol fue porque, al no requerir de intervención quirúrgica de profesionales de la salud, figuró como una práctica fácil. El uso del misoprostol facilitó el proceso del aborto, ya que permitió que el procedieminto se hiciera en privado y con una intervención menos traumática sobre su cuerpo. Quizá este hecho parezca menor, pero considerando la precariedad sanitaria a la que tenían que someterse las mujeres de los estratos socioeconómicos más empobrecidos2  resultó altamente benéfico.

Dos años después del caso brasileño, comenzaron los reportes su uso para “regular la menstruación”. Es decir, fue usado para «reequilibrar el cuerpo, liberar sangre ‘cuajada’ e iniciar el flujo de menstrual sin el juicio moral asociado con el aborto.

Otro caso, en Perú, Lima, no era considerado un método abortivo. Las ideas del tiempo y del inicio de la vida, muy extendidas en la cultura andina, permitieron interpretar que el misoprostol era, más bien, una cosa que impedía el embarazo.

Las peruanas y brasileñas compartían valores morales y creencias religiosas, entonces al tomar misoprostol no lo veían como un pecado ni ningún otro mal moral, sino más bien lo consideraban como una forma de cuidar su salud, flujo sanguíneo y bienestar general. Es decir, de ejercer cierto control sobre su vida sexual reproductiva. Es por ello que Brasil es reconocido como la cuna del aborto autogestionado.3

La disponibilidad de las píldoras redujo drásticamente la cantidad de mujeres que acudían a los hospitales con infecciones potencialmente mortales o hemorragias por abortos que habían tratado de inducir con la raíz de ricino, la lejía o con ganchos de ropa.4

Dos años más tarde, entre 1988 y 1990, algunos grupos denunciaron ante Ministerio de Sanidad de Brasil la falta de controles sobre el misoprostol, justamente porque las mujeres lo utilizaban para inducir abortos. Por lo tanto, el Ministerio realizó un acuerdo con la farmacéutica para limitar su venta sólo bajo receta, lo que redujo su disponibilidad.2

En 1998, la agencia reguladora de salud de Brasil, ANVISA, incluyó el misoprostol en la lista de medicamentos controlados, en la que figuraban los opiáceos. Esta situación abrió la posibilidad de un castigo: sentencia de prisión de hasta 15 años para cualquiera que fuera sorprendido importándolo o comprándolo.4

En 2006, se reforzaron las leyes en contra del misoprostol prohibiendo ya no sólo su distribución sino también su venta o la publicación de información sobre él en internet. Cuando Jair Bolsonaro fue elegido presidente de Brasil en 2018, con el apoyo entusiasta de la comunidad cristiana evangélica de rápido crecimiento en el país, el acceso se volvió aún más escaso.4

Las organizaciones internacionales de derechos reproductivos como Women on Web solían enviar píldoras abortivas a Brasil y los grupos feministas locales las obtenían y suministraban junto con instrucciones para su uso seguro. Ahora, esta acción se ha detenido casi por completo debido al miedo.4

Tristemente, en la actualidad, las descendientes de las mujeres que nos dieron el acceso a un aborto autogestionado no pueden ejercer sus derechos reproductivos, ya que no pueden costear la compra del medicamento en el mercado negro o porque saben que pueden ser encarceladas y/o humilladas socialmente en varios países donde el aborto no es legal.

En México, hay ligeros cambios en el panorama puesto que, aunque todavía permanecen prejuicios y estigmas sobre la decisión de la maternidad y del aborto, se cuentan con organizaciones que apoyan la decisión, proporcionan medicamentos, guías sobre el procedimiento y acompañamiento. De esta manera, se puede lograr un aborto autogestionado de manera segura.

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Ya que conoces la historia sobre el misoprostol y sus efectos, entérate de más temas de salud reproductiva en nuestro blog. ¡Nos vemos en el siguiente!

 

Referencias:

  1. Díaz Pastén, S. El uso de las prostaglandinas en obstetricia y ginecología: el caso del misoprostol. [Internet]. 2011: 4-5 y 8. Consultado en julio del 2024. Disponible en: El-uso-de-las-prostaglandinas-en-obstetricia-y-ginecología_-el-caso-del-misoprostol.pdf (colectiva-cr.com)
  2. Mateo N. La construcción social del misoprostol en el laboratorio: de su inscripción como protector gástrico a su reconstrucción como fármaco abortivo. [Internet]. Redes. Revista De Estudios Sociales De La Ciencia y La Tecnología. 2022. 28(55). Consultado en julio del 2024. Disponible en: CONICET Digital Nro.3a80dbde-bba1-4781-a052-a1f048d166e0_B.pdf
  3. Prandini-Assis M. y Erdman J. N. In the name of public health: misoprostol and the new criminalization of abortion in Brazil. [Internet]. Journal of Law and the Biosciences. 2021, 8(1). Consultado en julio del 2024. Disponible en: In the name of public health: misoprostol and the new criminalization of abortion in Brazil | Journal of Law and the Biosciences | Oxford Academic (oup.com)
  4. Nolen S. 2022. En Brasil, las mujeres tienen que adquirir las píldoras abortivas de los narcotraficantes. [Internet]. The New York Times en Español. Consultado en julio del 2024. Disponible en: En Brasil, las mujeres tienen que adquirir las píldoras abortivas de los narcotraficantes – The New York Times (nytimes.com)

 

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